En el Camp Nou, Barcelona y Real Madrid igualaron 2 a 2, y el elenco "culé" avanzó a las semifinales de la Copa del Rey como consecuencia del 2-1 de la ida.
Real Madrid jugaba, además del pase de ronda en la Copa del Rey (el derby de esta tarde correspondió al partido de vuelta los cuartos de final), la continuidad de su entrenador. Era el momento para los futbolistas de la Casa Blanca de defender el proyecto con uñas y dientes. Claro, sólo servía ganar; caso contrario el portugués José Mourinho pasará sus últimos meses como entrenador Merengue. La empresa lejos estaba de resultar sencilla. Superar a Barcelona en el propio Camp Nou no es para cualquiera. Y Madrid no supo ni pudo. Comenzó mejor plantado en el campo, de hecho Gonzalo Higuaín tuvo la posibilidad de encaminar el pleito apenas comenzado. La visita asfixiaba al dueño de casa, sin embargo, cada vez que los hombres uniformados de azul y rojo se adueñaron del balón, se lo pasaron entre ellos repetidas veces. Con eso, lentamente, desacomodaban al Real, que cuando podía jugar mostraba una cara, y en faz defensiva, otra. Igualmente, el primer rato pasó más cerca del arco defendido por Pinto, que sufrió más de un sobresalto durante la etapa inicial: remate de Mezut Özil desde cincuenta metros que se estrelló en el vértice del palo y el travesaño; una salida en falso del propio arquero, otra de Pipita, y hasta una corrida típica de Cristiano Ronaldo que terminó con un tiro desviado. Además, mientras Madrid mejor se presentaba, el cerebro Culé debió salir desgarrado. Sin Iniesta, más este dominio Merengue, todo hacía pensar un desarrollo favorable a los de la capital. Pero no. Sobre el final de esos 45 minutos iniciales, Lio Messi, cuándo no, se hizo amo y señor del Campo Nou. Acomodó la redonda pegada a su zurda y corrió hacia el arco defendido por Iker Casillas. Cuando tres almas blancas lo cercaron, la picó para Pedro, que definió desde la medialuna al gol. Cuatro minutos más tarde, el propio Messi pudo haber estirado la ventaja a la salida de un tiro libre que pegó en la barrera. De todos modos, la situación de peligro terminó en gol azulgrana. Dani Alves encontró el rebote y le pegó fortísimo, cruzado, al ángulo superior derecho, y estableció el 2 a 0 en la chapa. Así, al vestuario. Barcelona con un resultado impensado por el desarrollo, y Madrid psicológicamente destrozado. [Dani Alves Barcelona Real Madrid] En el complemento, perdidos por perdidos, los Merengues salieron a jugar con la decisión de quemar las últimas naves. Debían revertir el 1-2 de la ida y esta desventaja, en un puñado de minutos. Apenas comenzado, Sergio Ramos anotó de cabeza, pero la jugada fue anulada. De igual modo, los de camiseta blanca buscaron adueñarse del desarrollo. Lo necesitaban. En ese momento, apareció Cristiano Ronaldo. El portugués que usualmente suele brillar por su ausencia en los derby, dio la nota y se anotó en la red. Dejó desparramado a Pinto en el área grande, y tocó la pelota al arco vacío. Real Madrid renació con esa conquista. Barcelona se olvidó de la tranquilidad característica y se ocupó más por alejar la pelota de Valdez que de jugar. En ese ínterin de desesperación blaugrana, el francés Benzema estampó el 2 a 2 en la chapa y abrió la serie nuevamente. Con uno más, Madrid obligaba a definir la llave desde los doce pasos. ¿Qué pasó? Volvió a hacerse presente un tal Messi, hasta entonces desaparecido en el terreno. De su arranque electrizante, el Barça se volvió a meter en el partido cuando estaba por finalizar. No logró ganarlo, Lio, pero ayudó a que los suyos empataran y siguieran adelante en la Copa del Rey. El que habrá que ver si sigue es Mourinho, sentado en el banco rival, luego de otro cotejo sin victorias en el partido más importante de España.